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“Amándonos”
Tus ojos me besan...
Tus labios me acarician...
Tus manos me hablan...
La ternura brota por tus poros,
caprichosa, rebelde y altanera,
negándose a ser cómplice de este silencio
que es negación del amor.
De ese amor que se esconde, avergonzado
en los bolsillos cálidos del miedo.
Miedo a decir que sí, a decir te quiero,
a hacerle frente a una verdad que duele
como la hoja aguda de un cuchillo
clavado en las entrañas.
La verdad de amarnos...
a pesar de todo.
Aunque sea de otro.
Aunque seas de otra.
A pesar de tu casa y de la mía
A pesar de habernos encontrado
más allá de los tiempos
en un abismo de desesperanza.
Tus ojos me besan...
Tus labios me acarician...
Tus manos me hablan...
Un mar salobre de lágrimas
me asfixia sin remedio.
Y su sonrisa, tan amada
me atrapa como un lazo.**
María Eva Prestes
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